Restaurar siempre es buena opción.

20.06.2019

A menudo resulta muy difícil tomar la decisión de abordar la restauración total de un vehículo clásico especialmente si este es de fabricación nacional, es muy posible que coste de la restauración superare inicialmente el valor final del vehículo una vez restaurado.

Texto: Jaime Sánchez


Por experiencia podría asegurar que en el mejor de los casos, como es al caso por ejemplo del Seat 1400 del 54, el coste final de esta restauración supera ampliamente su actual valor de mercado, quisiera subrayar la palabra actual ya que al tratarse de un vehículo con más de 60 años de antigüedad del que tal solo fabricaron 2.114 unidades y del que posiblemente no queden más de 25 dignos supervivientes, su revalorización a medio plazo está totalmente garantizada.

Entonces...., ¿ porqué los aficionados invertimos parte de nuestros ahorros en algo que inicialmente disminuye nuestro patrimonio?

Realmente la respuesta es sencilla y resumida en una sola palabra, por afición. Me resulta muy difícil pensar que un auténtico aficionado a nuestros coches clásicos de fabricación nacional permita que una unidad, como por ejemplo muchas de las que se presentan en esta colección , vaya directamente a la prensa de un desguace, desapareciendo del mapa para siempre.

No pretendo, con estas líneas desanimar a la afición, si no todo lo contrario, mi intención es animar a todos aquellos aficionaos que así se sientan y que les haga ilusión a que no se dejen de abordar restauraciones únicamente por el mero hecho de que aparentemente al final el resultado tenga un componente económico de carácter negativo, en realidad en su conjunto no lo es.

Yo siempre comparo esta afición con alguna otras que también práctico como por ejemplo la de viajar. Tanto a mi familia como a un servidor al igual que a la mayoría de personas nos encanta viajar. Los viajes tienen un antes, un durante y un después, por lo general los empiezas a disfrutar desde el momento en que eliges el destino, en algunos casos incluso meses antes de la fecha de partida, preparando las excursiones, el itinerario, el vestuario, etc, hasta que llega el gran día de ponerse en marcha dirección al aeropuerto. Algunos días después, ya a nuestro regreso, nos queda, una grata experiencia, un buen recuerdo y un amplio reportaje fotográfico.

Si ese mismo presupuesto si se hubiera dedicado a la restauración de un clásico que también tiene un antes, un durante y un después, en el caso de venderlo al menos recuperaríamos una parte de la inversión desembolsada, que en el peor de los casos podría estar en torno al 50%.

Que duda cabe que si además han pasado algunos añitos el clásico se ha revalorizado y la diferencia entre aquel coste de restauración al valor de mercado se va acercando llegando incluso a ser superior como ya sucede actualmente con algunos interesantes modelos como por ejemplo, primeras series, modelos comerciales o los interesantes modelos carrozados por Pedro Serra.

Además también hay que tener en cuenta que las grandes restauraciones se realizan por fases, fundamentalmente debido a la dificultad de localización de recambios y a los diferentes talleres y especialistas a los que debe acudir el vehículo a lo largo de su restauración, como plancha, pintura, mecánica, electricidad, mecánica, tapicería, etc. Todo este proceso suele a durar varios meses, aunque lo habitual es que dure incluso años, la cual cosa facilita la financiación de tan ambicioso proyecto además de entretener su aficionado propietario.

Como ya he comentado en algún otro artículo Henry Royce, cofundador de Rolls Royce decía " La calidad permanece mucho después de haber olvidado el precio". Personalmente no puedo estar más de acuerdo.

Jaime Sánchez